Sí, el cine importa, y mucho

El cine es para algunos una pasión, para otros un entretenimiento pasajero. Hay quien disfruta de la película durante horas: leyendo las críticas, compartiendo opiniones, reflexionando en privado… Otros dejan simplemente que deje su marca en su mente y en su alma, sin esforzarse en comprender el significado, aceptando y rindiéndose a la huella y el sentimiento que les ha generado sin querer dominarlo.
Como pasa con otras artes, si no eres un aficionado fiel, puede caer en el descuido, y dadas las vidas que la mayoría tenemos, que no dan tregua y no permiten que podamos reflexionar y observar lo que pasa a nuestro alrededor, solo obras excepcionales son capaces de volver a despertar esa consciencia que solemos perder sobre la importancia del cine.
No es una cuestión de sentimientos, hay mucho más detrás de una película que solo provocar sensaciones. Como soy un ignorante, mis limitaciones me impiden expresarlo como se merece, pero de alguna manera alcanzo a comprender que más allá de la belleza, o los sentimientos provocados, miles de personas de todo tipo y formas de pensar son capaces durante unos minutos de estar en sintonía gracias al cine. Es una herramienta poderosa para la humanidad.
Después de muchos años, he vuelto a sentir la conexión con la importancia del cine con una película: La bola negra. No tengo ni idea de cómo será recibida internacionalmente, y espero que pueda llegar al máximo de público posible. Me han sorprendido muchos aspectos artísticos, pero no soy crítico de cine así que no me voy a dejar en ridículo a mí mismo. Lo que sí puedo asegurar es que dudo que cualquier persona pueda ver la película sin hacer una reflexión y un aprendizaje sobre nosotros mismos, las personas y la sociedad, y ser un poco más sabio después de esas 2 horas y algo más.
No os privéis de ese alimento para el alma y la mente, es difícil encontrar oportunidades así, cuando tengáis la oportunidad, recordad este nombre: La bola negra.

