¿Nos hacemos mayores, o esto pinta mal?

No es ninguna sorpresa que con la edad la gente se vuelva más escéptica y más pragmática. Es totalmente natural: las experiencias vividas y la diferencia de energía con la juventud pasan factura, y no es algo malo.
La madurez aporta sabiduría y experiencia, pero hay que pagar el peaje del desencanto y la pérdida de ilusión.
Sin embargo, no sé si es simplemente una impresión, pero tengo la sensación de que en los últimos años hay razones objetivas para ser pesimista: el cambio climático, multimillonarios controlando el pensamiento y la opinión a través de las redes sociales, riesgo de colapso del sistema actual y ruptura de los contratos sociales con la irrupción de la IA, etc.
¿Estamos realmente en un punto crítico como especie? Depende del día: amanecerás pensando que es una visión alarmista, o no. Lo que es indudable es que, con la excepción de las guerras mundiales, no se ponía sobre la mesa a tan gran escala nuestro futuro como especie (y el de nuestro planeta).
Dada la posibilidad de que este peligro sea real, deberíamos actuar con responsabilidad y no dejarnos llevar por políticos, redes sociales, y demás actores cegados por el enriquecimiento personal, y trabajar en hacer un mundo mejor cada uno en nuestro pequeño rincón. Ser equidistante, o callar, no es una postura responsable y en el punto en el que estamos, puede tener consecuencias gravísimas. La suma de la voz con sentido común, de millones de personas que ahora están calladas, puede ser el único muro que frene la caída de la humanidad.
Me gustaría acabar con un chiste, pero todos los que se me ocurren son muy malos.

